Escena XXIII

(Se apaga la luz)

 

Psicólogo:   ¿Fue?

Salvador:   Sí, pero no pude hablar con ella.

Psicólogo:  ¿No quiso?

Salvador:  Ni siquiera me vio.

Psicólogo:  No entiendo nada. Fue pero no la vio ni habló con ella.

Salvador:  Habían organizado un salto. Confiaba en que estaría por los alrededores, pero no fue así. La plaza estaba tomada por la policía. Apenas duró unos segundos, el tiempo de lanzar los panfletos y gritar: ¡Abajo el fascismo! La vi de lejos agarrada al brazo del dependiente de una tienda tratando de escapar de la policía.

Psicólogo:  ¿Cómo sé que ahora no está mintiendo? Hace un momento dijo que Rafael no habló con usted, que se limitó a darle la cita calificando su conducta como fría e inapropiada. Y ahora dice que discutió con él. Si no es sincero, no podré ayudarle.

Salvador: Es cierto que no quiso hablar conmigo, pero al levantarse le seguí, y entonces discutimos.

Psicólogo:  Está bien. Hay algo más porque de momento lo que he oído no es de gran utilidad. Piense si hay algo que aún no haya contado, que pueda ayudarnos a encontrar ese porqué que necesita para convencerse de que denunció a sus camaradas como afirma Rafael. El sueño, que es la vía para acceder al inconsciente, no parece decirnos mucho. Podríamos intentarlo de nuevo.

Salvador: No recuerdo haber hablado nunca con la policía, y menos para entregar a unos camaradas. No hubiese sido capaz. Y no creo que Rafael esté mintiendo.

Psicólogo: Si realmente ocurrió estará grabado en su mente. Y el que no sea consciente significa que debió de ser muy traumático, tanto que lo ha sepultado en el olvido. Sin embargo, aún queda una posibilidad de acceder a su inconsciente.

Salvador:  ¿Cuál?

Psicólogo: La hipnosis, someterse a una sesión de hipnosis. Freud la utilizaba con algunos enfermos aunque, como técnica curativa, no es muy eficaz. Sus resultados no son duraderos. Pero a usted le preocupa el motivo, el hecho lo tiene asumido. Busca una explicación, un porqué que le ayude a entender lo que hizo. Y la hipnosis se la puede proporcionar. Si está dispuesto, dígalo.

Salvador:  Si realmente los delaté, y el sueño así parece indicarlo, tengo que saber qué sucedió aquella tarde de mayo. Sólo así asumiré el papel de Judas.

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