El naufragio de Odiseo

 

     Nausica, Safo me envía unos versos
en una hoja de loto, perfumada flor del Nilo.

     De sus cintas de seda pende un camafeo,
bello ónice engarzado en unas valvas de oro,
con hermosas leyendas talladas en relieve
por las hábiles manos de un joyero de Alejandría.

    En su interior, un seductor grabado:
Eolo levantando el tenue velo anaranjado
que envuelve a una voluptuosa Calipso
que sobre una roca observa complaciente
el cuerpo desnudo del melancólico héroe.