Cartas Romanas

Fotografía Juan Capllonch

     Debemos imitar antes a Demócrito que a Heráclito. Éste, siempre que aparecía en público, lloraba; aquél reía. Para éste todas nuestras acciones eran miserias, a aquél le parecían tonterías”. (Séneca, “Sobre la serenidad del alma”)

     Miraré la muerte con el mismo rostro con que hablo de ella”. (Séneca, “Sobre la felicidad”)

     Sin inmutarse, pide las tablillas de su testamento; como el centurión se las niega, se vuelve a sus amigos y les declara que, dado que se le prohibe agradecerles su afecto, les lega lo único, pero lo más hermoso que posee: la imagen de su vida…Tras esto…se abre las venas de los brazos….como la sangre se le escapa lentamente, se abrió también las venas de los muslos y pantorrillas….Todavía en posesión de la elocuencia….hizo venir a los secretarios y les dictó abundantes líneas….Como se alargaba el lento trance de su muerte, pide….que se le proporciones un veneno, el mismo por el que morían los condenados en Atenas….de nada le sirvió….Por fin entró en un baño de agua caliente….cuyos vapores le asfixiaron”. (Tácito, Anales, libro XV)

    La familiaridad que tengo con Séneca y Plutarco, el consuelo que dan a mi vejez, y la ayuda que prestan a mi libro, erigido con sus despojos, me obliga a salir en su defensa”. (Montaigne, Ensayos)

    “¿En qué consiste la felicidad? En el sosiego y la tranquilidad perennes”.(Séneca. Epístola 92)

     “Tomemos en consideración todas las posibilidades del destino humano y anticipémonos mentalmente”. (Séneca. Epístola 91)

     Ha desaparecido aquella moderación natural que limitaba los deseos a su necesaria satisfacción; ahora es señal de incultura y miseria contentarse sólo con lo suficiente”. (Séneca. Epístola 90)

     El viaje me ha enseñado lo superfluo que son muchos bienes que poseemos y lo fácilmente que podríamos mediante la reflexión desprendernos de ellos”. (Séneca. Epístola 87)

     No puede caber en suerte una vida tranquila quien piensa demasiado en prolongarla”. (Séneca. Epístola 4)

Fotografía Juan Capllonch