Poemas

                                 

                              I  

   ¿Es Sirio “el astro que surca el cielo
de Aúlide”?, pregunta Agamenón
o Eurípides, ¡quién sabe!

   ¿Acaso importa?

Importa lo que sienten
no lo que saben.

Y sentimos lo mismo Eurípides,
Agamenón, yo y el anciano.

 

                          II

   “Si no existen los dioses.
¿de qué vale esforzarse?»,
pregunta Clitemnestra.

   ¡Cómo si la conducta fuera como el agua,
el aire, la tierra y el fuego!

La conducta depende de la manera de ser,
los matices del momento.

 

                     III

Si la ignorancia
no tuviera tantas advocaciones,
dioses, azar, fortuna y destino,
ni Calcante “habría sacrificado a Ifigenia”
ni Agamenón consentido
porque si los dioses no existen ni existieron
¿por qué matar y morir por ellos?

 

                        IV

En los muros de Pompeya,
en los muros de Pompeya
han encontrado el cuadro de Timantes.

Sobre un fondo blanquecino,
Ifigenia semidesnuda
implora a la diosa,
que, a lomos de una cierva,
cabalga por el cielo.

A un lado, el adivino Calcante,
al otro lado, su padre Agamenón
“con el rostro cubierto
porque no era capaz de expresar tanto dolor”.

En la casa del poeta sí,
en los muros de la casa del poeta
han encontrado el cuadro de Timantes.

 

        V

Tres diosas
ofrecieron sus dones
al joven Paris.

Tres reyes
entregaron sus presentes
al niño Jesús.

Oro, incienso y mirra.
Amor, fuerza y poder.

Paris escogió
la belleza,
Jesús la cruz.

 

      VI

Los vientos,
delfines y gaviotas
grajearon, chasquearon
y revolotearon
cuando Tetis y Peleo,
a lomos de Eros,
cabalgaron entre las olas.

 

                VII

Abrazada a Ifigenia
deambula Clitemnestra
por la orilla de la playa.

Oh, Himen, Oh Himeneo
ilumina con tu luz
las puertas del Hades”,
exclamó sumergiéndose
en las oscuras aguas.

 

             VIII

Cuando el coro,
apiadándose de Ifigenia,
cantó.

¡Ojalá sea la mía
una dicha moderada
y participe del amor
pero decline sus excesos!

 Platón excitado por los versos
imaginó al joven actor
paseando con Sócrates
por la orilla del Iliso.

 “¿Ves aquel plátano?
Allí hay sombra
y un vientecillo suave
y hierba para tumbarnos”

 

            IX

Mientras Ifigenia
coronada de flores
atravesaba el bosquecillo
camino del sacrificio.
Jesús coronado de espinas
atravesaba la ciudad
camino del calvario.

Él se detuvo
junto a su madre,
ella junto a su padre,
Jesús en Jerusalén
Ifigenia en Áulide.