Al-Mutamid se despide de Sevilla

 

El río abraza con fuerza
los curvos pechos de la barca.

No llores mi ausencia
Sevilla.
Te abandona mi cuerpo
cautivo,
pero no mi alma.

Si te asomas al río
por el puente de Triana
arrójale jazmines.
La luna, mi carcelera,
dibujará mi corazón
con sus flores blancas.