La Mezquita de Córdoba

 

Al cruzar el río por el puente
se alza ligera y cálida,
como los oasis que salpican
las ardientes arenas de Siria,
la Mezquita Aljama de Córdoba.

Sus columnas, húmedos palmerales.
Sus arcos, mágicas luces encendidas.
Sus techos, amarillentas charcas.
Sus muros, panales de hiedra.

Nunca en la tierra del profeta
se había visto tanta belleza.

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