Bajando desde el Campo del Sur


Bajando desde el Campo del Sur
por la empinada cuesta
de la playa de Santa María,
mi memoria, incansable viajera
por los oasis del tiempo,
saborea recuerdos de la infancia.

Siento mi presencia engarzada en la luz
que lustra la piel del mar océano,

en la traca de los pepinillos
que riegan con su simiente
las delgadas piernas que asoman
por los pantalones cortos,

en los charcos olvidados por la marea
donde hurgan diminutas manos.

Pero la mirada, los sentimientos
se alejan arrastrados por el viento.