Navegando por Cádiz

 

Corretean por la Victoria
delfines camino del estrecho,
salado cruce azul y verde,
enrojeciendo los atunes
las aguas de la almadraba.

Los vientos en calma
miman la blanca espuma
acariciando las olas
los huecos de la costa:
Santi Petri, Conil, Zahara.

Las sandías al sol
en el camino de Chiclana,
las espumosas salinas
y los esteros de la bahía:
San Fernando, Matagorda, Cortadura.

Las gaviotas, vivos cometas,
planean sobre las azoteas,
rehuyendo el levante
las estrechas bocacalles
de la Viña y Santa María.

El despertar del sol en el muelle
entre palos y redes, los astilleros,
la vía del tren y la barriada
en el cuenco de la bahía.

Los bloques de la Victoria
despliegan ciclópeas gavias
lapidando la arena de la playa,
amarilleando sus desagües
el aliento de las olas.

Cádiz, blanca red enredada
en la luz de infinitas olas.

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