Cantos humanos

 

(Noche en las dunas,
noche de lagartos sonámbulos,
densa noche de amores,
brisas de vino en las carretas.

Manos hambrientas
palmean junto a las fogatas
azuzando por bulerías
el deseo de labios y caderas:

   “Porque no tenía amigos
hablé de mis amores con la Señora
pero no pronuncié su nombre
porque las palabras vuelan

Noche en las dunas,
rocío de latidos amorosos
anegan los corazones que se aman
aflojando cinturones y faldas)

 

Cantos humanos, cantos del sexo,
cantos húmedos adormecidos de la carne,
cantos del deseo, de las miradas,
de los dedos que caracolean el cuerpo amado.
¡El sexo! Comunión perfecta,
fuerza que palpita en las raíces del universo,
la carne, la naturaleza, la vida,
la alegría, el vigor que fructifica.
La vida es perfecta, infinita en sus posibilidades,
su vehemencia impregna el espacio
oscureciendo las noches estrelladas
la caída de los océanos.

¡Oh! El sacramento del cuerpo,
de los miembros abrazados,
de los que se levantan altivos,
¿qué puede ser más hermoso?

Yo te celebro vida
círculo de esperanza
sólo tú alivias la existencia.