La mujer que amo

 

La mujer que amo
es mi compañera y mi amigo.
Ella me desea, sabe amar,
avivar mis miembros vacíos.

En su vientre anida el fuego,
el surco más dulce,
el remolino más hondo,
la corriente más peligrosa,
navegando sin rumbo
mi cuerpo en sus brazos
mi boca en sus labios.
Ella colma todos mis deseos
removiendo las cenizas apagadas.

Es la mujer que amo
la imagen perfecta de lo que puede ser amado,
para ella soy el amor ardiente y frío,
la oscuridad y la luz,
el animal que se aparea y el cosmos,
en ella, abrevan los mares,
en mí, las gaviotas y sus cantos.

El flujo vivo que brota de nuestros cuerpos desnudos
fluye en todos los seres, en otros cuerpos.
Es el mismo impulso que genera y destruye
las estrellas estériles y los peces enfermos,
las aves doloridas y los árboles huecos.
De nuestra simiente surgirá la humanidad del futuro,
para ella son estos cantos y en ella pienso
cuando el semen que surte hace sucumbir mi cuerpo.

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