Te celebro Walt Withman

 

Te celebro Walt Withman
y a ti naturaleza, diosa madre de la vida.

Las hojas, tus cantos, preludio de primavera.
Tu mirada abierta, ola nacida de tus párpados.
Tu cuerpo enhebrado en la tierra
que navega con anhelo de puerto
conquistador pletórico y exuberante,
Tus manos, suaves aleteo de ave cazadora.
Tu sonrisa, plateada felicidad,
el olor infantil de la manzana que muerde tu boca.
Tu figura desnuda sobre la frágil hierba, tus deseos,
tu vientre entrelazado con negros y matronas,
cuerpos que jadean amorosos,
corazones que crepitan en la penumbra de la cabaña.

Te canto y celebro Walt Withman.

Mis palabras siguen caminos
que la luz de tu presente te ocultaba.
¡Cómo ignorar los hechos
cuando mi voz brota de un presente
que para ti era felicidad, esperanza, futuro!
Tristeza, impotencia, desaliento ¿no es lo mismo?
Es el dolor, la rabia, la debilidad de unos corazones
para los que morir es su única esperanza.

Esta humanidad que se balancea en el vértice
es como una raíz seca.
Dónde, cuándo reverdecerán las hierbas marchitas:
Justicia, Libertad, Fraternidad.

Hombres de otras razas, que habláis otras lenguas,
alejad vuestros ojos del bienestar falso
aferrándoos a los orígenes.

Quizás todos los hombres llevemos dentro
una torre de Babel que nos impide el retorno

y los sueños sean sólo sueños.

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